EL FARO

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Seria bueno convencerte de las ventajas de tenerme
presentarme un dia a tu puerta y con un catalogo a color
venderte la idea de un amor compartido o semanas para dos
en algun lugar paradisiaco com puede ser mi habitacion
por la noche haciendo sombras nos inventariamos el uno a otro
y de mańana me vestiria de luz para abrazarte mientras duermes
me encontrarias como fruta al desayuno
y al resbalar por tu boca el sabor te seria familiar
voltearias a la cama sintiendome que estoy ahi pero seria tarde
yo ya vaya volado al closet para esperar que vistieras
de cal y canto sobre tu cuerpo con mi blanca sombra terciopelo
seria la envidia de las aguas y los soles
del viento ocuparia lugar en tus pulmones, para que no me olvides
sobre tu pecho anidaria cual voz con alas para volar
rompiendo silencios que no existen

 
Dibujas mi silueta de perfil sobre cristal,
Y miras hacia el norte con más ganas que deseo, de mirar,
Mis manos dibujándote en el sitio donde no puedes estar,
Se esta volviendo oficio poner tierra y extrañarte un poco más, de lo normal,
Esta creciendo el río y se desborda del caudal.

La inercia va arrastrándote muy rápido hasta el día terminar,
Intentas sin lograr hacer más corta la jornada en soledad,
Yo escribo y trato de ordenar mis sueños y mi vida desde acá,
Buscando la manera de juntarla con la tuya cada vez un poco más,
Difícil es hacer más de una cosa sin pensar.

Pierde los temores y convierte en mariposas las serpientes,
Q después de la tormenta calma habrá,
No dudes siempre navegar contra corriente,
Vuelve fuerte, si no pierdes el faro que está al final,
Nunca dejes cabos sin atar.

Tú piensas y deseas de este modo con tu vida continuar,
Sabiendo que esta historia va tener que repetirse sin parar,
Yo rezo porque quieras y yo quiero no te vayas a cansar,
A veces tiene que dolerte el alma para que te puedas por fin enterar,
Q hay vida en tus entrañas y no lo puedes negar, ay, ay, ay.

Mis hadas te provocan en la mente toda esta intranquilidad,
Para que no me saques de tu vida y no me logres evitar,
Tus ángeles me cuidan todo el tiempo de cualquier intempestad,
Y limpian mi camino de las piedras que pudieran provocarme tu tropezar,
No es necesario recordar no puedes olvidar, ay, ay, ay.

Pierde los temores y convierte en mariposas las serpientes,
Que después de la tormenta calma habrá,
No dudes siempre navegar contra corriente,
Vuelve fuerte, si no pierdes el faro que está al final,
Nunca dejes cabos sin atar, nunca dejes guerra sin luchar.

Por eso, pierde los temores y convierte en mariposas las serpientes,
Q después de la tormenta calma habrá,
No dudes siempre navegar contra corriente,
Vuelve fuerte, si no pierdes el faro que está al final,
Nunca dejes cabos sin atar, nunca dejes guerra sin luchar.

Y tu lo haz escuchado?????????

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El pájaro del alma

Hondo, muy hondo, dentro del cuerpo habita el alma. Nadie la ha visto
nunca, pero todos saben que existe. Y no sólo saben que existe, saben
también lo que hay en su interior. Dentro del alma, en su centro, está de
pie sobre una sola pata, un pájaro: el Pájaro del Alma. El siente todo lo
que nosotros sentimos.

Cuando alguien nos hiere, el Pájaro del Alma vaga por nuestro cuerpo,
por aquí, por allá, en cualquier dirección, aquejado de fuertes dolores.
Cuando alguien nos quiere, el Pájaro del Alma salta, dando pequeños y
alegres brincos, yendo y viniendo, adelante y atrás. Cuando alguien nos
llama por nuestro nombre, el Pájaro del Alma presta atención a la voz,
para averiguar qué clase de llamada es ésa. Cuando alguien se enoja
con nosotros, el Pájaro del alma se encierra en sí mismo silencioso y triste.
Y cuando alguien nos abraza, el Pájaro del Alma, que habita hondo,
muy hondo, dentro del cuerpo, crece, crece, hasta que llena casi todo
nuestro interior. A tal punto le hace bien el abrazo.

Dentro del cuerpo, hondo, muy hondo, habita el alma. Nadie la ha visto
nunca, pero todos saben que existe. Hasta ahora no ha nacido hombre
sin alma. Porque el alma se introduce en nosotros cuando nacemos, y
no nos abandona ni siquiera una vez mientras vivimos.

Seguramente quieres saber de qué está hecho el Pájaro del Alma. ¡Ah!
Es muy sencillo: está hecho de cajones y cajones; pero estos cajones no
se pueden abrir así nada más. Cada uno está cerrado por una llave
muy especial. Y es el Pájaro del Alma el único que puede abrir sus
cajones. ¿Cómo? También esto es muy sencillo: con su otra pata.

El Pájaro del alma está de pie sobre una sola pata; con la otra -doblada
bajo el vientre a la hora del descanso- gira la llave, moviendo la manija,
y todo lo que hay dentro se esparce por el cuerpo.

Y como todo lo que sentimos tiene su propio cajón, el Pájaro del Alma
tiene muchísimos cajones.

    Un cajón para la alegría
             y un cajón para la tristeza,
    un cajón para la envidia
             y un cajón para la esperanza,
    un cajón para la decepción
             y un cajón para la desesperación,
    un cajón para la paciencia
             y un cajón para la impaciencia.

    También hay un cajón para el odio,
             y otro para el enojo,
             y otro para los mimos.
    Un cajón para la pereza
             y un cajón para nuestro vacío,
    y un cajón para los secretos más ocultos
             (éste es un cajón que casi nunca abrimos).
    Y hay más cajones. También tú puedes añadir todos los que quieras.

A veces, el hombre puede elegir y señalar al pájaro qué llaves girar y
qué cajones abrir. Y a veces, es el pájaro quien decide. Por ejemplo: El
hombre quiere callar y ordena al pájaro abrir el cajón del silencio; pero
el pájaro, por su cuenta, abre el cajón de la voz, y el hombre habla y
habla y habla.

Otro ejemplo: el hombre desea escuchar tranquilamente, pero el pájaro
abre, en cambio, el cajón de la impaciencia: y el hombre se impacienta.
Y sucede que el hombre sin desearlo siente celos; y sucede que quiere
ayudar y es entonces cuando estorba. Porque el Pájaro del Alma no es
siempre un pájaro obediente…y a veces, causa penas.

De todo esto, podemos entender que cada hombre es diferente por el
Pájaro del Alma que lleva dentro.

Un pájaro abre cada mañana el cajón de la alegría; la alegría se
desparrama por el cuerpo y el hombre está dichoso. Otro pájaro abre,
en cambio, el cajón del enojo; el enojo se derrama y se apodera de
todo su ser. Y mientras el pájaro no cierra el cajón, el hombre continúa
enojado. Un pájaro que se siente mal abre cajones desagradables; un
pájaro que se siente bien, elige cajones agradables. Y lo más
importante: Hay que escuchar atentamente al pájaro.

Porque sucede que el Pájaro del Alma nos llama, y nosotros no lo oímos.
Qué lástima! El quiere hablarnos de nosotros mismos, quiere contarnos
de los sentimientos que encierra en sus cajones. Hay quien lo escucha a
menudo. Hay quien rara vez lo escucha y quien lo escucha sólo una vez.

Por eso es conveniente,
ya tarde, en la noche,
cuando todo está en silencio,
escuchar al Pájaro del Alma
que habita en nuestro interior,
hondo, muy hondo, dentro del cuerpo…

Mijal Snunit